No sé que pasa con estas fechas, pero siempre me invade una nostalgia profunda. Me pongo a dar vueltas a cosas del pasado, a recodar momentos, añorar a la gente, revivir escenas... Vamos, ñoña total me pongo. Me afectan mucho más las cosas, igual puedo ser la mujer más optimista del mundo que a los cinco minutos sentirme la más miserable. Vamos, que la sensación me recuerda a la revolución hormonal que se sufre durante el embarazo y, al menos en mi caso, más a aún durante el postparto.
Mañana Nochebuena, ¡madre mía!. Será la primera de MiniNadie, pero MiniÉl ya le dará unos buenos consejos de como pasarla porque ya será ¡¡su tercera!! ¿Veis? ¡Cómo pasa el tiempo!!
Aunque los papis no somos muy propensos a eso de que venga por nuestra casa ese hombre gordo vestido de rojo, a los abuelos les hace ilusión, y le han invitado a que pase por la suya. No me acuerdo bien si lo hace la noche de Nochebuena o la mañana de Navidad, pero bueno, intento no ser pesada con el tema y mira, al menos se entretendrán un rato con lo que les haya regalado Papá Nöel.
Lo realmente especial de estas Navidades, a parte de tener a MiniNadie entre nosotros claro, es que MiniÉl ya se va dando mucha cuenta de lo pasa. Por primera vez está viviendo la ilusión de colocar el árbol, de visitar Belenes, de la iluminación de navidad, del concepto de los Reyes Magos, de escribirles una carta. Aunque aún no se centra mucho en el tema, ya no olvidaré la ilusión en sus ojos cuando le expliqué lo de los Reyes Magos, y que durante ese día estuvo venga a decirme "Mamá, que vengan ya los Reyes Magos". Aish, angelico. Y como buen soñador que es, ayer llevó la carta a SSMM que tuvieron el detalle de pasar por la guardería. El día antes recortamos lo que quería pedir a los Reyes, y lo pegamos en una carta: un balón y canasta de Bob Esponga, un camión, un tractor y una granja. Según me han contando, no se separó de la carta hasta que no se la dio a los Reyes. Aish, a ver si se le hacen caso estos Reyes.
MiniÉl se consuela con esa cosa tan grande que no deja de lucir y tiene tan a mano: el árbol de Navidad. En cuanto le enciendes, ya va el como puede a base de culazos a acercarse para poder tirar de las ramas a ver si consigue desfrizar que es esa cosa tan curiosa. Ni el Belén de juguete, ni el reno con cascabel, ni nada: lo que realmente le tiene privado es el arbol de Navidad. Como siga así, para el año que viene me le desmonta!! ¡¡En menudo bicho se está convirtiendo!!!
Ya sólo me queda desearos ¡¡FELIZ NAVIDAD!!! Que disfruteis mucho estos días con la familia y amigos, sintais esa sensación tan especial que da la Navidad, aprovecheis mucho los días y querrais a todos los desean ser queridos. ¡¡Besotes!!


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